mayo 31, 2008

De cómo alcanzar un sueño.



Uno de los paradigmas que, a mi entender, representa el desarrollo interior es la experiencia de viajar.

Trasladarse a otro suelo que no es tu suelo, introducirse como espectador pero sobre todo como participante de ese mar humano que uno no entiende, es para mí la esencia máxima de vivir.

Si hiciéramos alguna encuesta, de esas que nunca faltan, pero indagáramos algo a simple vista tan puntual como “qué es vivir?”, encontraríamos una larga lista de respuestas.

Las primeras podrían apuntar a la idea paporreteada en el colegio sobre lo que es el ciclo vital: “el ser humano nace, crece, se reproduce y muere”. Punto final, una pregunta más difícil, por favor.

Pero stop, chepi bola, aguanta tu carro o, en todo caso, tu bicicleta. Acaso esas 4 actividades pueden resumir todo lo que implica vivir?. Acaso alguien puede hacer un resumen perfecto y consensuado de lo que implica vivir?.

Vivir no es todo lo que significa, traspasa y reta esas 4 palabras?. Vivir es deconstruirse, dejarse de certezas y seguridades, para dar paso al cuestionamiento sobre todo, siendo el cuestionamiento más difícil y rico el que se aplica a uno mismo. Y es que lo importante no es la respuesta, sino la pregunta.

En este sentido, la experiencia de viajar no encierra todas esas características de una forma completa?. Cuando hablo de viajar, no me refiero a aquella actividad pegada a los márgenes del turismo. No me refiero a llegar a una ciudad o espacio en calidad de “turista” que espera tomarse las fotos en aquellos lugares emblemáticos que, en 4 días, el guía del tour te promete mostrar. Ojo, no estoy en contra de esta actividad. Pero para mí, esa es una forma algo superficial de “conocer” un lugar. Yo prefiero ver la ciudad que está detrás de la ciudad. Esas partes que no aparecen como “atracciones turísticas” en los folletos de las agencias. Como podría ser el camino del hotel a la plaza de cusco, recorrido innumerables veces en distintos estados de conciencia.

Viajar implica salir de la seguridad de tu suelo, de las normas que manejas, de los códigos de tu microsociedad y, en este sentido, viajar puede aplicarse a una experiencia a pequeña escala: no es necesario salir de los límites de tu país, ciudad o distrito. Es necesario salir de los límites mentales que nos aíslan de nuevas ideas y experiencias.

Todo esto viene a las ganas de tomarme un año sabático, no ahora, sino en el futuro. Envidio a aquellos y aquellas que decidieron incluir en su formación un espacio para viajar. 1 mes, 6 meses, 1 año. Los envidio sobre todo por sus ganas de atreverse, de ir en contra de lo esperado por el resto y de lo que ellos saben que los otros consideran como correcto. Los admiro por su capacidad de cuestionamiento. Los admiro porque han tenido el coraje de descubrirse. Los admiro porque ya con eso, han trascendido.

3 Quixieron Perderse:

peregrino dijo...

Ciertamente viajar implica un crecimiento o una apertura de mente, hay quienes lo disfrutan, la verdad yo no soy de esos, no le tengo tanto feeling a los viajes.

Nos leemos.

comoparasuicidarse dijo...

yo viajo perpetuamente.

reinadecapitada dijo...

solo he tenido hasta ahora una oportunidad de viajar lejos, y fue fantastico, fue vivir otra vida, cada dia me levantaba y decia "¡mierda, estoy a miles de kilómetros de mi casa!" y me largaba a caminar por donde fuese. es adrenalínico saber que no hay nadie conocido tuyo en muchos miles de kilómetros, en que estás a merced de lo que te depara la ciudad, qué rico es perderse en una ciudad desconocida y no tener mapa.